Evangelio de Tomás – Logion 2

Este dicho indica la búsqueda espiritual y detalla que en el transcurso de este viaje encontraremos problemas. Los que hemos empezado este camino hemos ya experimentado cambios  que van ocurriendo. Muchas veces al ir madurando el entendimiento nos damos cuenta que el esquema que veníamos usando comienza a sufrir un cambio radical.  Las prácticas devocionales y la teología que nos han enseñado, se han hecho pequeñas para seguir nuestro camino. Vemos que se está proponiendo un nuevo esquema y comenzamos a resistirnos. Generalmente cambios ya  han ocurrido en forma inconsciente  y experimentamos sufrimiento y nos encontramos desorientados. Sin embargo, el viaje espiritual ya ha comenzado y eventualmente nos encontramos en un nuevo lugar.

Al llegar a este nuevo lugar nos damos cuenta de la existencia de una realidad mayor y entonces entramos a vivir esta paradoja, y quedamos desconcertados, maravillados  de esta nueva capacidad que hemos adquirido y darnos cuenta que la realidad es más grande a lo que nuestra mente puede comprender completamente.

Leyendo los comentarios de Roberto Pla con respecto a este dicho, él nos habla que este dicho corresponde  a la la búsqueda de la vía interior, la de Hijo en el hombre el cual puede y debe ser descubierto. “Lo que aquí se explica es que esta búsqueda ha de practicarse con insistencia, para que persista como un fluir incesante; cuando con absoluta verdad y entrega se sostiene este flujo de energía ininterrumpida, al fin es seguro que empezará a fluir la intuición del Ser interior y eterno, como primer paso para el encuentro”.

El verdadero sentido espiritual de esta búsqueda y la respuesta prometida en este dicho como en el evangelio de Mateo y Lucas queda confirmado cuando Lucas al final de su exposición agrega ¡Cuánto más el Padre del cielo dará  el Espíritu Santo a los que se lo pidan! 1  Esta frase última nos dirige a la clave que no sólo la búsqueda  y el encuentro para la revelación interior ocurre, sino que es mediada por el Espíritu Santo en su función de Paráclito, o sea  mediador, intercesor  entre la conciencia del hombre y del Hijo del que da testimonio.2

En el evangelio de San Juan se encuentran gran cantidad de referencias al Espíritu Santo en donde se puede soportar la idea de que la venida del Espíritu Santo, como intercesor, llena de conocimiento a el hombre que busca  hasta que accede a la conciencia  divina y este es el encuentro a que se refiere el dicho 2 del Evangelio de Tomás.

El dicho usa dos estados graduales  de conciencia por los que se supone tener que pasar para terminar el proceso: 

“cuando encuentre, quedará estupefacto, y una vez estupefacto se maravillará”.

  1. El estado de estupor suele explicarse como una disminución de las funciones intelectuales que algunas veces aparece como aniquilación total. Este robo interior de la conciencia es producido por un suceso interno que domina la atención con tal fuerza que hace que los sentidos se desconecten. En este caso la conciencia queda con un sentimiento de placer o admiración tan intenso que enfrasca en su disfrute a la persona que lo contempla (éxtasis) “… en este caso viene dado por el alto encuentro que suscita la lluvia de fuego, la cual, como es sabiduría, cubre de luz y conocimiento poco a poco, sosegadamente , al alma y despliega ante ella un mundo insospechado.”
  2. Y una vez estupefacto, se maravillará, describe un acercamiento al Señor tal como sucedió cuando se le apareció un ángel sobre la llama de zarza ardiendo a Moises. Hay que recordar que la llama en este caso es el conocimiento y el ángel la visión que se forma sobre la zarza,34

Termina el dicho con …reinará sobre Todo y habiendo reinado reposará. Los que reinan son los que han recibido en abundancia la gracia. “Los que han creído en el Cristo interno y lo han realizado en sí mismos entregándole todo su ser, puesto que han llegado al conocimiento de que solo Él es; los que los han encontrado al fin, esos son los que, de hecho, entran en el descanso.”5

Autor: Josefina Fernández

  1. Lc 11:13 ↩︎
  2. Jn 15:26 Cuando venga el Consolador que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él testificará acerca de mí.
    ↩︎
  3. Ex: 3:6 Yo soy el Dios de tu padre. Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Al oír esto, Moisés se cubrió el rostro, pues tuvo miedo de mirar a Dios. ↩︎
  4.  Hch7:30-32 30 »Pasados cuarenta años, se le apareció un ángel en el desierto cercano al monte Sinaí, entre las llamas de una zarza ardiente. 31 Moisés se asombró de lo que veía. Al acercarse para observar, oyó la voz del Señor: 32 “Yo soy el Dios de tus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. Moisés se puso a temblar de miedo y no se atrevía a mirar.
    ↩︎
  5.  Roberto Pla. El Hombre Templo de Dios Vivo. Editorial Sirio 2018. p.62 ↩︎