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Evangelio de Tomás
Razón para estudiar a Tomás
Razón para estudiar el Evangelio de Tomás
Un par de meses atrás recibí de regalo un pequeño libro sobre un escrito introductorio de las enseñanzas de Jesús sobre la no dualidad, el evangelio de Tomas, y el autor es Javier Lantero. Al pasar las páginas me maravillé por la oportunidad de tener un material en español basado en un estudio profundo que hizo Roberto Pla sobre la religión de Cristo a partir de comentarios al evangelio según Tomás.
Hace más de una década fuí expuesta al material del evangelio de Tomás y me abrió la perspectiva cristiana de transformación interior. Poco a poco pude aprender que no necesitaba ser un académico o especialista para poder tener acceso al material.
En mi vida, he experimentado que el uso de la práctica de lectio divina, o lo que se llama lectura sagrada ha sido lo que me ha permitido exponerme y experimentar meditación y luego poder profundizar textos que muchas veces contienen contenido profundo. La práctica que en forma sencilla consiste en leer un pequeño texto 4 veces, permite que uno se centre, poniendo atención, descifrando el material, permitiendo que el material evoque pensamientos y reflexiones hasta que por último uno queda entregado interiormente a este misterio que es más grande que uno mismo
Durante los últimos años he usado esta práctica también en grupos de lectura o en pequeños programas donde he querido profundizar material y he notado que con el tiempo los grupos entran a formar comunidad y comenzamos a ver las cosas más allá de nuestras mentes pequeñas, donde el sistema operativo egoico opera, sino que nos ayuda a desarrolla el sistema operativo del corazón, o sea el de la mente más grande que muchas veces se encuentra adormecida. Este es uno de los objetivos fundamentales, el poder darnos cuenta de esto e integrarlo.
A través del grupo Camino Sabio he comenzado a ofrecer reuniones de estudio y práctica en torno al Evangelio de Tomás, el que consideramos muy relevante para este momento, como fuente de sabiduría transformadora por estar reconfigurando la práctica y la comprensión espiritual.
Una breve introducción:
¿Qué es el Evangelio de Tomás? Pues es uno de los cincuenta y tres tratados que fueron hallados en 1945 cerca de la población egipcia de Nag-Hammadi, y de un antiguo monasterio, cuyos monjes con toda la probabilidad fueron quienes escondieron estos manuscritos cuidadosamente en una tinaja.
Las razones de este ocultamiento posiblemente tienen que ver con su orientación hacia la transformación personal la cual no estaba en línea con la manera de entender el mensaje cristiano en los tiempos del Concilio de Nicea (325 d.C.) y de la conversión del Emperador Constantino. La Iglesia en ese momento tuvo un giro progresivo hacia una forma autoritaria, que propiciaba la interpretación literal de los textos, las creencias y los mandatos, lo ritual y los aspectos morales. De modo que el Evangelio de Tomás, que había circulado libremente hasta entonces, desapareció y cuando se estableció el Canon en el Concilio de Trento en 1546, no hubo en las discusiones preliminares ninguna mención al mismo.
El manuscrito encontrado del Evangelio de Tomás, en copto sahídico, data de la segunda mitad del siglo III. Se piensa que es una traducción de un texto anterior, en griego, y que incluso es posible que provenga de otro precedente en arameo. La fecha de la primera versión del Evangelio de Tomás no es clara; sin embargo existe consenso de que estaría situada entre los 60 y 140 años d.C., fechas que coinciden con los Evangelios Sinópticos.
En un principio, y en forma muy precipitada, se clasificó toda la colección de la biblioteca de Nag-Hammadi como gnóstica. Luego, al comenzar a salir a la luz algunos tratados de la colección, se ha visto que es imposible catalogar toda la colección dentro de una sola corriente de pensamiento. Se ha agregado a esto investigaciones posteriores que se suman a considerar que estos textos corresponden a la tradición apostólica, y que desarrollan la esencia interiorizada y contemplativa del cristianismo de una manera más profunda que los Evangelio Canónicos.
El Evangelio de Tomás consta de 114 dichos o logia de la Sabiduría de Jesús, y algo más de la mitad coinciden en contenido con los Evangelios Canónicos, pero no relatan la vida, milagros, muerte y resurrección de Jesús. El mensaje fundamental que los inspira es la presencia de la Luz en el mundo y en el ser humano, y el proceso de llegar a hacerla manifiesta en todos y en todo. En este aspecto el Evangelio de Tomás tiene mucha semejanza con el Evangelio de San Juan.
Sobre la aparición de este evangelio, Lantero (2024) destaca que es una gran casualidad que se descubriera después de la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente al mismo tiempo en que el teólogo Karl Rahner S.J. hiciese su conocida predicción: “El cristianismo del futuro será místico/contemplativo o no será en absoluto”, porque las enseñanzas del Evangelio de Tomás reiteran y clarifican la orientación introspectiva del mensaje de Jesús.
El Reino de los Cielos
El Reino de los Cielos
Material extraído del libro Jesús de la Sabiduría por Cynthia Bourgeault
Uno de los libros más importantes aparecidos recientemente es “Putting on the Mind of Christ”, escrito por Jim Marion, quien, sorprendentemente, no es un teólogo, sino un abogado de Washington. El título en sí mismo es toda una declaración. “Revestirse de la mente de Cristo” es una referencia directa al poderoso mandato de san Pablo en Filipenses 2,5: “Permitid que vuestra mente sea la misma que la que está en Cristo Jesús”. Las palabras nos aproximan directamente a lo que deberíamos hacer en este camino: no solo admirar a Jesús, sino adquirir su consciencia.
Es cierto que durante la mayor parte de los últimos 1600 años, el cristianismo ha puesto mucho más énfasis en las cosas que sabemos acerca de Jesús. En el capítulo anterior he hablado sobre cómo la palabra ortodoxo ha sido interpretada como “la creencia correcta”. Además del evidente requisito de saber en qué consisten esas creencias y de estar de acuerdo con ellas, lo ortodoxo conlleva un mensaje subliminal: un camino adecuado para relacionarse con Jesús es a través de una serie de creencias. En el cristianismo fundamentalista este mensaje tiende a ser más acentúa-do, hasta el punto de que la fe se reduce a firmar un documento con una declaración de creencias. Creer en Jesús se equipara a creer cosas acerca de él.
Pero esto no es lo que ocurría en la Iglesia primitiva. Y,desde luego, no puede seguirse este camino si lo que perseguimos es entrar en una relación viva con un maestro de sabiduría. El libro de Jim Marion nos reconduce al terreno adecuado, al principal reto al que el cristianismo debería invitarnos. Porque, verdaderamente, ¿cómo podemos ponernos en la mente de Cristo? ¿Cómo podemos ver a través de sus ojos? ¿Cómo podemos sentir a través de su corazón?¿Cómo podemos actuar ante el mundo con el mismo amor integral y sanador? Esta es, en verdad, la ortodoxia cristiana. No se trata de la creencia correcta sino de la práctica correcta.
Marion se acerca a esta cuestión desde una perspectiva muy curiosa. Observa que, en sus enseñanzas, Jesús utiliza de manera repetida una expresión en particular: “El Reino de los Cielos”. Podemos comprobar esto fácilmente si echamos un vistazo rápido a los Evangelios. Estas palabras nos saldrán al encuentro por todas partes. El Reino de los Cielos es así”,”el Reino de los Cielos se asemeja a”, “el Reino de los Cielos está entre vosotros”, “el Reino de los Cielos está cerca”. Sea lo que sea este Reino de los Cielos, es de una importancia fundamental para lo que Jesús está tratando de enseñarnos.
Entonces, ¿qué interpretación le damos? Los expertos de la Biblia han debatido esta cuestión casi desde que existen los estudios bíblicos. Muchos cristianos, particularmente los de la ideología evangélica, asumen que el Reino de los Cielos es un lugar al que vamos cuando morimos, si hemos sido buenos. Pero el problema con esta interpretación es que el mismo Jesús la contradice específicamente cuando dice: “El Reino de los Cielos está entre vosotros” (esto es, aquí) y “cerca” (esto es, ahora). No se trata de algo que llegará más tarde, sino de una cualidad, o dimensión de experiencia, más sutil, accesible para ti justo en este momento. Tú no mueres para entrar en él si no que despiertas a él.
El otro enfoque que se ha intentado de manera sistemática es el de equiparar el Reino de los Cielos con una utopía aquí en la Tierra. El Reino de los Cielos sería como un reino de paz y justicia, donde los seres humanos viven juntos en armonía y con una justa distribución de sus bienes. Durante miles de años, profetas y visionarios han luchado para materializar sus versiones de este segundo tipo de Reino de los Cielos, pero de alguna manera estas utopías en la Tierra no parecen estar llamadas a pervivir mucho tiempo. Y aquí, de nuevo, encontramos que Jesús rechazó especificamente este significado. Cuando sus seguidores quisieron proclamarle como el Mesías, el rey de Israel divinamente ungido que vendría a instaurar el reino de la justicia de Dios en la Tierra, Jesús se escandalizó con todo aquello y dijo, de forma firme e inequívoca: “Mi reino no es de este mundo”.
¿De dónde es, entonces? La sugerencia maravillosamente perspicaz y contemporánea de Jim Marion es que el Reino de los Cielos es realmente una metáfora de un estado de consciencia: no un lugar al que vayamos, sino el lugar del que venimos. Es una forma completamente nueva de ver el mundo, pues se refiere a una consciencia transformada que, literalmente, convierte a este mundo en un lugar diferente. Marion sugiere específicamente que el Reino de los Cielos es la manera preferida de Jesús de describir un estado de consciencia al que hoy en día nos referimos como “consciencia no dual” o “consciencia unitiva. La característica distintiva de este tipo de consciencia es que no ve separación ni entre Dios y los seres humanos, ni entre unos seres humanos y otros. Y estas son verdaderamente las dos enseñanzas nucleares de Jesús, que subyacen en todo lo que dice y hace.
Cuando Jesús habla acerca de esta Unión, no está hablando de la unidad del ser en términos orientales, expresada como “yo soy de por sí divino”7. Más bien, lo que tiene en mente es una completa, mutua comunión: Yo soy en Dios, Dios es en ti, tú eres en Dios, nosotros estamos el uno en el otro. El símbolo más bello que utiliza para esto lo encontramos en Juan 15 cuando dice: “Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. Permaneced en mí y yo en vosotros”. Unos versículos después, dice: “Como el Padre me amó, yo os he amado. Permaneced en mi amor”. Cuando él afirma que “el Padre y yo somos uno” (Jn 10,30), una declaración tan blasfema para los oídos judíos que casi le lleva a ser lapidado, él no lo ve como un privilegio exclusivo sino como algo que comparte con todos los seres humanos. No hay separación entre los seres humanos y Dios por esta mutua cohabitación que manifiesta la indivisible realidad del amor
Divino. Fluimos en Dios, y Dios en nosotros, porque es propio de la naturaleza del amor el fluir. Y en la medida que nos entregamos unos a otros de esta manera,
la viña da vida y coherencia a los sarmientos, mientras que los sarmientos hacen visible lo que la viña es. (Al fin y al cabo, la vid no es más que una mera abstracción, pero lo que realmente existe son los sarmientos, que conforman una realidad). La totalidad y la parte conviven juntas en mutua y amorosa reciprocidad, cada una perteneciendo a la otra y dependiendo de la otra para poder manifestar la plenitud del amor. Esta es la visión de Jesús de no separación entre el ser humano y la Divinidad.
La no separación entre los seres humanos es una idea poderosa e igualmente retadora. Una de las enseñanzas más conocidas de Jesús es Ama al prójimo como a ti mismo. Pero casi siempre lo hemos escuchado de forma errónea. Escuchamos Ama a tu prójimo tanto como a ti mismo (y, por supuesto, llega la siguiente pregunta: “Pero primero tendré que amarme a mí antes de poder amar a mi prójimo ¿no?. Sin embargo, si escuchas de cerca la enseñanza de Jesús no dice por ninguna parte “tanto como”. Simplemente dice “Ama a tu prójimo como a ti mismo, es decir, como una continuación de tu propio ser. Es el reconocimiento absoluto de que tu vecino y tú sois lo mismo. No hay dos individuos, uno que busca mejorar a costa de otro, o uno que quiere ser caritativo con el otro; simplemente hay dos células de una Vida más grande. Cada una de ellas es igualmentee preciosa y necesaria. Y en la medida que estas dos células fluyen una en la otra y experimentan esta Vida desde el interior, descubren que “entregar la vida de uno por el otro no es una pérdida de uno mismo sino una vasta extensión de sí mismo, porque la indivisible realidad del amor es el único Ser Verdadero
Estos son los puntos nucleares de una enseñanza absolutamente radical, no solo a años luz de su tiempo sino también del nuestro. Para mostrar cuánta es esta distancia, Jim Marion hace buen uso de un esquema lanzado por primera vez por uno de los más grandes filósofos de nuestra era: Ken Willber. Wilber enseña que la conscencia humana se despliega a través de un continuo58 de nueve niveles desde la consciencia arcaica de la infancia y de los pueblos de la temprana edad de Piedra hasta los más altos estados de consciencia de la no-dualidad, la completa iluminación del Ihidaya (el “Unificado”) de la que hablamos en el capítulo anterior. En tiempos de Jesús la mayoría de las personas estaban en un nivel tres, o de consciencia “míitica”; su sentido de la identidad estaba orientado colectivamente hacia la pertenencia a un grupo tribal específico. Hoy en día un gran número de personas ha alcanzado el nivel cuatro, o nivel de la consciencia “racional”, y algunos incluso el nivel cinco, o “visión lógica” (si bien cuando están presionadas por el miedo o la incertidumbre, la mentalidad grupal más primitiva todavía vuelve a reafirmarse rápidamente). Así que podemos ver el desafio que esto supone, tanto entonces como hoy en día. Según Jim.Marion, Jesús viene como un maestro de la consciencia no dual -probablemente el primero que se ve en la civilización occidental- llamando a una radical transformación de consciencia, al menos seis niveles por encima de aquel en el que se encontraban, y todavía cuatro o cinco niveles por encima del nivel en que estamos nosotros. ¡Hasta este punto es difícil de captar la sutileza de sus enseñanzas!
Pero el hecho de que él hiciera esto (y que continúe haciéndolo en la medida en que aprendemos a abrirnos a su presencia constante nos sugiere que esta transformación no es solo posible sino que, de hecho, está concebida para los seres humanos. Y, además, debe de haber algo en la propia enseñanza que permite pasar por esos niveles de forma rápida en progresión geométrica más que en progresión lineal. Como diría Jesús: “Ven y ve”. En todo caso, el Reino de los Cielos es su metáfora favorita para una vida vivida desde esta consciencia transformada. Es el mundo que creas cuando miras con el ojo de la Unicidad. Y en verdad existe. No es solo una metáfora, sino la transfiguración de este reino por el poder de la Unidad.
Referencia:
Cynthia Bourgeault. El Jesús de la Sabiduría. Editorial Nous. 2021.
Jim Marion. Putting on the mind of Christ. The Inner Work of Christian Spirituality [Revestirse de la mente de Cristo. El sendero interior de la espiritualidad cristiana] (Charlottesville, Virginia: Hampton Roads,
2000). (N. de la T)
Cristo Manifiesto y Oculto
Cristo manifiesto y el Cristo oculto. Método para conocer al Cristo completo usando el Evangelio de Tomás.
Ahora que comienzo mi lectura del libro de Roberto Pla explica que su objetivo primordial con esta obra es poder ayudar a conocer al verdadero Cristo y se refiere a no solo conocer al Cristo manifiesto que estudia a Jesús en su doble naturaleza humana y divina sino también al otro Cristo, prexistente, oculto y eterno.
El cristianismo manifiesto ha sido ampliamente estudiado y practicado; sin embargo la vertiente del Cristo oculto y pre-existente que todas las escrituras dan testimonio, ha sido muy poco practicada.
Roberto usa la interpretación del nuevo testamento y aplica un método de estudio llamado método oculto para estudiar al Cristo completo. Como los evangelios fueron escritos después de la subida de Jesús al Padre, por personas que fueron transformados y queriendo que las enseñanzas de Cristo completo se conocieran, estos autores practicaron un método donde cabían por igual el sentido del Cristo manifiesto y el oculto, para que no se perdiera la condición propia y verdadera.
Hay que mencionar que estos escritores interpretaron el Antiguo Testamento en esta forma y desarrollaron la habilidad de lograr un grado de interpretación con el cual el cristianismo primitivo actualizaba su interpretación con equilibrio con las revelaciones dadas por Jesús. El resultado de esto fue que al escribir las enseñanzas de Jesús, la aplicación de este método le dio a los textos una interpretación dual, por lo cual se encuentran extractos con doble sentido, manifiesto y oculto que contienen el significado total donde se revela el Cristo completo, el manifiesto y el oculto.
Hay que reconocer que el conocimiento oculto se encuentra debajo de la capa manifiesta. La persona que hace el estudio hace una investigación directa, queriendo decir esto que se identifica con el objeto a investigar con total entrega íntima y con todo corazón; la persona y el objeto pierden su significación por separado y ocurre una unidad de puro conocimiento. Cuando esto ocurre durante la aplicación del método la esencia del objeto investigado se revela por sí sólo.
Cuando se utiliza este método a los evangélios canónicos, sabiendo que ellos presentan la interpretación manifiesta y la oculta, el método nos permite descubrir en cada texto ya conocido, una nueva interpretación y tener acceso a la parte oculta. A medida que este método se practica es posible adquirir el hábito de descubrir las expresiones ocultas con mayor facilidad.
Uso del Evangelio de Tomás
Con respecto al uso del evangelio de Tomás hay que notar que su uso fue soportado por la corroboración de que este texto no pertenecía a una corriente gnóstica. Sin embargo, el contenido del evangelio según Tomás se le puede adjudicar el termino gnosis. La gnosis corresponde a la formulación de una ciencia que le es posible alcanzar el conocimiento de Dios.
Los dichos del evangelio de Tomás intentan la proclamación cristiana desde la vertiente oculta como si no conociera la vertiente manifiesta. Desde el mismo comienzo del Evangelio de Tomás se declara que su texto está construido con las palabras ocultas de Jesús. Al usar el título de el Viviente, quiere decir que el autor de estos dichos es el Cristo eterno, pre-existente, vivo en su templo humano, el Cristo oculto, universal.
“He aquí las palabras ocultas de Jesús el Viviente
y que ha transcrito Dídimo Judas-Tomás
Es importante destacar que en este prólogo del Evangelio de Tomás, Jesús ha venido a revelar las palabras ocultas de lo humano y de lo divino: Dios en el humano y el humano en Dios, o sea en el secreto del Ser y del Amor. También nos dice que Jesús atreves de su vida, sus palabras y sus actos revela el secreto que todo ser humano puede realizarlo y manifestarlo.
Con respecto a la ultima frase, ” y que ha transcrito Dídimo Judas-Tomás”, se podría pensar que las palabras de Jesús el Viviente necesitaron ser interpretadas para que todos los hombres la pudieran entender .” Dídimo” en griego y en arameo significan idénticos, enfatizando la estrecha relación del autor con Jesús como gemelos o dobles espiritualmente. El nombre de Judas representa la característica de dualidad también de apóstol Tomás.