Logion 22
Jesús vio a unos pequeños que mamaban.
Dijo a sus discípulos:
Estos pequeños que maman son semejantes
a los que entran en el Reino.
Ellos le dijeron:
Entonces, si nos volvemos pequeños,
¿entraremos en el Reino?
Jesús les dijo:
Cuando hagáis de dos uno,
y cuando hagáis lo que está dentro como lo
que está fuera y lo que está fuera como
lo que está dentro y lo que está arriba como
lo que está abajo,
a fin de hacer el varón
con la hembra una sola cosa,
de modo que el varón no sea varón
y la hembra no sea hembra;
cuando hagáis ojos en vez de un ojo
y la mano en vez de una mano
y el pie en vez de un pie,
la imagen en vez de una imagen,
entonces entraréis en el Reino.
En el comienzo de este dicho cuando Jesús asemeja a los niños que maman con los que entran en el Reino, me incita a pensar en la absoluta franqueza, en la delicadeza, en la entrega incondicional, en la pureza que tiene un niño de esa edad y que mucha veces uno como adulto no tiene estas condiciones porque poco a poco las hemos perdido.
A continuación los discípulos le dicen a Jesús si tienen que volver a nacer para así poder entrar al Reino. Aquí, Jesús comienza un discurso en donde explica el concepto de unidad y cuales son los pasos para conseguir la unidad y para poder entrar al Reino. (Ser uno como el Padre y el Hijo son uno (Jn 17, 21)). Este concepto de unidad corresponde a la descripción que le dieron los primeros seguidores de Jesús en aquella época y que actualmente corresponde a la descripción de consciencia no-dual. Al decir hacer “dos en uno” está hablando del proceso de transformación, que experimentamos en nuestras vidas. Y durante este proceso ocurre un cambio de las estructuras de percepción. Actualmente este proceso está demostrado por estudios neurológicos del cerebro.
La descripción de Jesús corresponde a como vemos la vida a través del sistema egoico de nuestra mente. Nuestra percepción se encuentra en pares de opuestos tal como aquí aparece adentro/afuera, arriba/ abajo, hombre/ mujer… Con nuestras prácticas vamos aprendiendo a conocer el funcionamiento de la mente y transcendemos su funcionamiento en el proceso de transformación.
La siguiente parte del logio nos comunica que sucede cuando ocurre la unificación, y lo que observo es que presenta que uno comienza a manifestar nuestra vida desde este lugar en donde uno es un sirviente consciente en nuestra vida.
Como vimos en el logion 50, danzamos entre los dos niveles de consciencia, donde pasamos de la experiencia de unidad a la experiencia normal de nuestro sistema egoico que ve en pares. Por lo tanto, pasamos de uno a dos y viceversa, de movimiento a quietud. No nos quedamos solo en la experiencia de éxtasis sino que salimos cargados de dinamismo a vivir nuestra vida con una energía sin igual al tener esta experiencia.
Pienso, que durante el proceso de nuestra transformación, cuando comenzamos a tener espacios entre los pensamientos en nuestra mente, se abren estos intercisos donde el Espíritu puede entrar y nosotros comenzamos a oír su voz. En el evangelio de Tomás se describe este fenómeno como la luz. La luz va invadiendo nuestra conciencia hasta que se logra que nuestra percepción de dos se convierta en uno, siendo esto el significado de esto estar en la luz.