Logion 97
Jesús ha dicho:
El Reino del Padre
es semejante a una mujer que lleva
una jarra llena de harina.
Mientras anda por un camino lejano,
el asa de la jarra se rompe y la harina
se derrama detrás de ella sobre el camino.
No se da cuenta y no descubre la desgracia.
Cuando llega a su casa, pone la jarra
en el suelo y la encuentra vacía.
Al leer este dicho una y otra vez lo que pienso es que el Reino de Dios está en nuestro cuerpo y aquí está representado su acceso con la imagen de “la jarra llena de harina”. Cuando nacemos tenemos esta chispa de luz divina que nos hace vivir y que siempre está en nosotros y está ahí para que podamos accederla a lo largo de nuestras vidas, por los múltiples caminos que se nos ofrezcan.
Sin embargo, al correr del tiempo, con todo las distracciones a través de nuestros sentidos vamos creando múltiples capas de condicionamientos que son los que nos van a permitir vivir en este mundo material. Llega un momento que todas la presiones, angustias, responsabilidades hacen que comencemos a olvidar el gran tesoro que tenemos en nosotros. Desarrollamos una actitud inconsciente ante todas las cosas y no nos damos cuenta y vivimos como si estuviéramos dormidos.
“La jarra llena de harina” como símbolo de nuestro camino y conexión al verdadero Yo, está conexión directa, que así fue como llegamos al mundo, se va deteriorando hasta que llegamos a una etapa en la vida, posiblemente después de una gran enfermedad, perdida familiar, divorcio o estamos cercanos a la muerte que comenzamos a darnos cuenta de lo que es importante en la vida.
En este dicho, lamentablemente llegamos al final de la vida y nos encontramos que la jarra está vacía, que no hemos podido conectarnos con nuestro verdadero Ser.